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Manicura

La manicura es el conjunto de cuidados estéticos de las uñas y la piel de las manos: dar forma al borde libre, trabajar el contorno de la uña, acondicionar la superficie y, si se desea, aplicar un esmaltado. Agrupa varias técnicas distintas que comparten el mismo fin y se diferencian en cómo preparan el contorno.

Ante cualquier molestia o cambio en la uña, consulta a un dermatólogo o podólogo.

En pocas palabras

¿Qué incluye una manicura completa?

Una sesión estándar recorre cuatro fases. La primera es la higiene: lavado y desinfección de manos, tanto de quien recibe el servicio como de quien lo presta. La segunda es la forma, que se da con lima sobre la uña seca y define el perfil del borde libre. La tercera es el contorno, donde se retira la película fina adherida a la base de la lámina para dejar la superficie despejada. La cuarta es el acabado: acondicionar la superficie, aplicar aceite si no se va a esmaltar, o desengrasar y esmaltar si sí.

¿Qué variantes hay y en qué se diferencian?

La manicura clásica, también llamada europea o con agua, ablanda la piel en un baño tibio y recorta el sobrante con alicate o tijera. La manicura en seco prescinde del remojo y trabaja la piel tal como está. La manicura con torno usa una máquina rotatoria con fresas intercambiables para desgastar en lugar de cortar. La manicura combinada mezcla las dos últimas: torno para la mayor parte del contorno y una herramienta manual para los últimos milímetros. La elección depende de la forma del contorno, del estado de la uña y de la escuela en la que se formó cada profesional.

¿Hace falta esmaltar?

No. Una manicura puede terminar con la uña desnuda, pulida suavemente y con aceite en el contorno, y es una opción perfectamente completa. El esmaltado es un añadido estético que alarga la sesión y condiciona el mantenimiento: un color tradicional se retira en casa con quitaesmalte, mientras que un semipermanente requiere volver al salón o seguir un procedimiento de retirada específico.

¿Cuánto dura una sesión?

Sin color, entre 30 y 45 minutos. Con esmaltado semipermanente, entre 60 y 90. Con gel constructor o extensiones, la sesión puede superar las dos horas. El tiempo depende más del estado de partida que de la técnica: una uña que llega con producto anterior necesita una fase de retirada antes de empezar.

¿Cada cuánto conviene repetirla?

El intervalo habitual es de 3 a 4 semanas y lo marca el crecimiento de la uña, que avanza de media unos 3 milímetros al mes en la mano. Cuando la lámina crece, la línea del esmaltado se aleja del contorno y aparece una franja visible en la base. Ese es el momento natural de volver, antes de que el borde del producto empiece a despegarse.

¿Qué conviene mirar antes de sentarse?

Tres cosas se ven a simple vista. La primera es si el instrumental sale de una bolsa cerrada que se abre delante de quien lo va a recibir. La segunda es si hay material de un solo uso donde corresponde: limas, palitos y toallas. La tercera es si el puesto se limpia entre cliente y cliente. Nada de esto es cuestión de confianza: se observa.

¿Qué mantenimiento pide después?

Si la sesión termina sin color, ninguno más allá del aceite en el contorno. Si termina con esmaltado, el calendario pasa a formar parte del cuidado: renovar o retirar dentro del plazo del producto, y no esperar si algo se levanta. Entre una capa despegada y la uña queda un hueco donde entran agua y suciedad, y una uña cubierta no se puede revisar. La retirada se hace siempre por su procedimiento, nunca arrancando.

Fuentes: Reglamento (CE) 1223/2009 sobre productos cosméticos (EUR-Lex) · AEMPS · Productos cosméticos

Publicado: 12 de octubre de 2026 · Última revisión: 12 de octubre de 2026